Belleza, imagen corporal
y cirugía estética

2. Imagen corporal

"Todo análisis de la imagen corporal que la considere una entidad aislada será, necesariamente, incompleto. Un cuerpo es siempre la expresión de un yo y de una personalidad y está dentro de un mundo. Y ni siquiera podemos dar una respuesta preliminar al problema del cuerpo, si no intentamos esclarecer primero el de la personalidad y el mundo."

Paul Schilder (1977)

CONCEPTO DE IMAGEN CORPORAL

La imagen corporal es aquel esquema que tenemos de nuestro propio cuerpo. No es un esquema en la acepción geométrica de la palabra ni una imagen en el simple sentido de presencia.

Pick en 1922 dice que cada persona desarrolla una “imagen espacial” del cuerpo, imagen que es una representación interna del propio cuerpo a partir de la información sensorial. Henry Head en los años 20 lo definió como “Esquema corporal”.

Schilder la define como: “La imagen del cuerpo es la figura de nuestro propio cuerpo que formamos en nuestra mente, es decir, la forma en la cual nuestro cuerpo se nos representa a nosotros mismos”. (8)
Slade dice que la imagen corporal es una representación mental amplia de la figura corporal, su forma y tamaño, la cual está influenciada por factores históricos, culturales, sociales, individuales, que varían a lo largo de la vida.  (9)

Raich, Torras y Figueras (1996) la definen como: “La imagen corporal es un constructo que implica lo que uno piensa, siente y como se percibe y actúa en relación a su propio cuerpo”. (10)

La imagen corporal es la percepción de nuestro cuerpo. Esta percepción en un primer momento es óptica o táctil pero va seguida de sensaciones que las relacionamos con la totalidad de nuestro cuerpo. Con esta suma de sensaciones formamos nuestra imagen corporal.

En este proceso gradual de formación hay dos factores primordiales en el propio individuo: la motilidad, si no hay movimiento no podemos conocer nuestro propio cuerpo y el dolor, que de una forma gradual nos permite dar mayor o menor prioridad a cada sensación.

La imagen de nuestro cuerpo la formamos, en un principio, con experiencias cinestésicas y ópticas. La postura, la presión, el tacto nos van conformando el cuerpo y la visión del mismo nos ayuda a perfilar nuestra propia imagen corporal. La asociación de las sensaciones somestésicas, tacto, etc., con las ópticas da como resultado el proceso consciente de nuestro cuerpo.

Este proceso de formación no es finito, sino que vive con nosotros y está en continuo desarrollo. Este desarrollo corre paralelo al desarrollo sensitivo-motor. Si le hacemos dibujar una persona a un niño, éste elabora una suma de partes, colocadas más o menos cerca una de la otra pero sin formar un conjunto. Podemos pensar que el niño no sabe dibujar pero él sí está contento con su dibujo. Es para él la representación de un cuerpo. El niño pues, carece de capacidad de síntesis y elabora unas partes sueltas pero sin forma de conjunto (Schilder, 1977). (8)

Nuestra imagen corporal no depende solamente de nuestra propia observación, ni de las sensaciones táctiles y cinestésicas, también los demás influyen en la elaboración de nuestra propia imagen corporal con palabras o actitudes que nos hacen fijar en su cuerpo o en el nuestro. Ello es cierto hasta tal punto que la actitud de los demás hacia una parte de su cuerpo influye en la actitud que toma uno mismo hacia esta parte. Es pues, en el componente afectivo de la percepción del propio cuerpo donde juega un papel importante la interacción interpersonal.

De una forma gradual, las experiencias ópticas que han dado lugar a la formación de la propia imagen corporal, simultáneamente forman la imagen corporal de los demás. Para saber el lado derecho o izquierdo de las cosas, muchas veces tenemos que centrarnos en nuestro cuerpo y orientarnos antes de poder identificarlo en los demás. Podemos afirmar que las imágenes corporales nunca están aisladas, siempre les acompañan o rodean las imágenes de los demás, hasta tal punto que existe un continuo intercambio con proyección y personalización. Es un proceso continuo, activo, de tipo creador.
La imagen corporal posee un carácter dinámico; está sujeta a modificaciones según la circunstancia vivencial de la persona. Schilder define la imagen corporal como autoimagen y dice que es un esquema mental tridimensional del propio cuerpo, en el cual se consideran simultáneamente factores interpersonales, temporales y del medio ambiente. Implica no sólo lo que uno piensa de sí mismo, sino también lo que otros piensan y dicen, así como sus reacciones ante nuestros cuerpos.

Gran parte de la satisfacción que uno siente hacia su propia imagen corporal suele ser el reflejo de las actitudes de los que nos rodean.

Por ello la relación social de nuestra imagen corporal no es un proceso fijo sino que está en constante cambio. Podríamos decir que la “Imagen Corporal” no es fija o estática, más bien es dinámica, que varía a lo largo de la vida en función de las propias experiencias, de los demás, de las influencias sociales, de la moda, del entorno…