Belleza, imagen corporal
y cirugía estética

Análisis facial

El análisis facial tiene como objetivo establecer un protocolo correcto de actuación para cada paciente. No se trata de realizar las todas operaciones de la misma manera y obtener los mismos resultados.
Está clarísimo que hay caras muy atractivas que no tienen las proporciones estándar que se consideran perfectas y no por ello deben de ser operadas. El único objetivo de estos análisis es que ayuden a realizar un diagnóstico correcto y a sistematizar el tratamiento.
En el momento de realizar un análisis facial hemos de tener en cuenta el sexo, la cara del hombre suele ser más dura, más angulada, las estructuras óseas son más estructuradas más prominentes, el reborde mandibular, el arco supraorbitario, etc. El rostro de la mujer suele ser más ovalado, la mujer bella tiene un óvalo facial prominente, también lo vemos en detalles como  las cejas, el tercio externo de las cejas en la mujer es ligeramente más elevado, por encima del reborde orbitario y en cambio en el hombre no.
Otro dato importante es la edad. Con la edad los tejidos adquieren flacidez, aparecen las arrugas y las modificaciones propias de la edad, como la caída del paquete de grasa malar, el malar fat-pack, que vacía el pómulo, alarga el párpado inferior y   hace pronunciado el surco nasogeniano…

Envejecimiento Facial

Fig 16. Envejecimiento Facial

Otro apartado importante es la raza. Cuando contemplamos los ojos orientales vemos que les falta el pliegue palpebral superior y eso es debido a que tienen una bolsa de grasa subcutánea que borra el surco palpebral que los occidentales sí tenemos. Así mismo cuando analizamos un paciente de raza negra que presenta una nariz muy ancha y con la piel muy gruesa y quiere corregirla, es muy importante informar al paciente de las dificultades que presenta una pirámide nasal con piel gruesa para poder ser  remodelada.

No debemos cambiar una cara que no tenga ninguna vinculación con su raza y que se vea extraña.

Fig 17. Características raciales

Cuando analizamos una cara que queremos corregir un defecto congénito o adquirido o bien rejuvenecer, hemos de tener en cuenta que no quede extraña en su conjunto. Es importante mejorar los defectos pero que esté integrada en su raza, edad y en su tiempo.

El  motivo de esta monografía no es explicar cómo se efectúa una cefalometría ni definir las líneas horizontales de  Frankfurt o los puntos faciales característicos como el Trichion, Nassion, Gnathion, Pogonión, Gonión etc, ni los análisis exhaustivos mediante medios radiológicos o tomográficos. Solo queremos resaltar unas medidas simples que se pueden observar a simple vista y que tienen bastante interés para valorar y efectuar un análisis preoperatorio facial.

Si analizamos una cara vista de frente y trazamos una línea horizontal en la implantación del cabello, (Trichion)  otra línea horizontal a nivel de las cejas, otra línea debajo de la nariz justo en la columela y otra línea debajo del mentón (Gnathion) la cara queda divida en tres partes iguales. (Imágenes del libro. Dallas Rhinoplasty). (19)

Fig 18. La cara queda dividida en tres partes iguales.

Si analizamos la boca y dibujamos una línea que pase justo por debajo del reborde del bermellón en su punto medial e inferior de labio inferior vemos que la distancia desde la línea horizontal de debajo de la nariz hasta esta línea, es igual a la distancia que hay desde esta línea en el bermellón hasta la línea de debajo del mentón. (Gnathion)

 

Fig 19. Las dos partes son iguales

Si diseñamos una línea horizontal que pase justo por las comisuras orales o punto más inferior del labio superior y más superior del labio inferior (Stomión)  y otra línea horizontal que pasa por el reborde superior de la curvatura del mentón y otra línea que pasa por el reborde inferior del mentón vemos que este primer espacio es un tercio y el otro espacio desde la línea superior a la inferior del mentón es dos tercios.

 

Fig 20. 1/3 y 2/3

Si efectuamos un examen vertical vemos, que si trazamos una línea que pase justo por el reborde externo del hélix del pabellón auricular, otra línea que pase justo por el canto externo del ojo, otra línea que pase justo por el canto interno del ojo, otra línea que pase por el otro canto interno, otra línea que pase por el otro canto externo y otra línea que pase por el reborde del hélix del otro pabellón auricular, la cara queda divida en 5 partes que normalmente son iguales. Eso quiere decir que las dos líneas entre canto externo e interno de un ojo son iguales a las otras dos líneas del canto interno y externo del otro ojo, y también la distancia entre los dos cantos internos es igual a la anchura de cada uno de los ojos.

Fig 21. Cinco partes iguales

Si queremos hacer el estudio más detallado con el paciente mirando al frente y definimos una línea totalmente vertical en la comisura del labio hacia arriba esta línea coincide tangencialmente con la parte interna de la pupila de la córnea y lo mismo pasa con el otro lado, es decir, la distancia entre las dos córneas en su lado interno es igual a la anchura de la boca.

Fig 22. Las dos líneas verticales desde las comisuras son tangenciales a las corneas.

Si nos centramos en la pirámide nasal, y dibujamos dos líneas verticales  que pasen por cada uno de los extremos de las alas nasales, estas líneas al dirigirlas hacia arriba pasan tangencialmente   por los dos cantos internos de los ojos (Fig 20).

Si medimos la longitud del dorso nasal desde la raíz hasta la punta y le damos el valor 1, la anchura de la nariz desde la punta hasta la base del alar es aproximadamente 0.67, es decir, esta proporción es el número áureo.

Fig 23. La nariz y el número áureo

También es importante el ángulo nasal. Este ángulo se forma perfilando una línea tangencial  en la columela y otra línea tangencial en el labio superior. En el hombre no debe ser mayor de 90 grados, y en la mujer puede llegar hasta 100 grados, pero no más,  porque si no la nariz hacia arriba es muy antiestética y poco funcional porque el aire entra demasiado directo hacia la faringe y no ha podido ser filtrado ni calentado, ocasionando faringitis.

Fig 24. Ángulo nasal

La máscara de la belleza encaja en el rostro de Angelina Jolie como una segunda piel

Fig 25. Máscara de Marguard de la cara de Angelina Jolie

Aquí podríamos seguir observando muchos más parámetros, llegando incluso al magnífico análisis que hizo Stephen Marguardt que diseñó una máscara donde muestra la proporción en todas sus dimensiones y nos da con gran exactitud las medidas faciales. Esta máscara está basada en las medidas áureas pero no es motivo de esta monografía detallarla con toda amplitud ya que forma parte de la especialidad de cirugía estética.

Sí quiero resaltar la importancia de hacer un buen diagnóstico preoperatorio, teniendo en cuenta si el paciente es hombre o mujer, sus características raciales, la edad, los tipos de piel, para poder llegar, hablando con él, a establecer la cirugía estética correcta que  mejor  le alivie de este sufrimiento que le ocasiona su defecto morfológico, pero esta corrección no le debe cambiar su identidad.